Si estás buscando un plan diferente para reírte, competir sanamente y salir con la sensación de haber vivido algo épico, te lo digo claro: en The Axe Throwing Club lo tenemos. Yo lo llamo “jornada vikinga completa”: bienvenida, normas,dinámicas de grupo, torneo, entrega de honores y cierre como manda la tradición… con hidromiel.
Es ideal para amigos, parejas, familias o compañeros de trabajo que quieren un plan de diversión. Y si lo tuyo es montar el evento en otro sitio, también te cuento cómo lo hacemos con nuestras dianas portátiles.
Una experiencia vikinga no es ponerse un casco con cuernos (que, por cierto, ya sabes que eso es más mito que historia) y hacerse una foto. Para mí, una experiencia vikinga de verdad es entrar en una ambientación que te mete en el papel, aprender una habilidad nueva como el lanzamiento de hacha, formar equipo, competir con buen rollo y cerrar la jornada con un brindis como los dioses… con hidromiel.
En The Axe Throwing Club diseñamos la sesión para que todo el grupo participe, desde el más competitivo hasta quien viene “solo a mirar” (spoiler: al final nadie se queda sin lanzar). Ya vengas a celebrar un cumpleaños, una despedida, un aniversario, o quieras un team building corporativo con dinámica de grupo, la experiencia se adapta a vosotros.
La jornada empieza con una bienvenida temática. Yo siempre digo que el primer minuto importa: es cuando el grupo se suelta, se ríe, se mira con cara de “vale, esto va a estar muy bien” y empieza a entrar en el ambiente.
Y aquí viene una de las estrellas del plan: la hidromiel. Ese toque especial que convierte una actividad divertida en una auténtica experiencia. La hidromiel es parte del ritual: no se trata de beber “porque sí”, sino de brindar por el grupo, por el reto y por la tarde que os vais a llevar a casa para contarla durante semanas.
Si venís en modo empresa o evento corporativo, también lo montamos para que el recibimiento sirva como rompehielos: nombres, equipos, gritos de guerra y un objetivo claro: pasarlo bien sin perder el espíritu de equipo.
Antes de lanzar, toca lo importante: normas y seguridad. Sí, suena serio, pero yo lo explico de forma fácil y amena. Porque el lanzamiento de hacha es una actividad segura cuando se hace bien: distancia, turnos, postura, agarre y cómo recuperar el hacha.
Te voy guiando paso a paso para que todo el mundo, incluso si es su primera vez, se sienta cómodo. La idea es que disfrutes, mejores rápido y te sorprendas diciendo: “¿Cómo he clavado eso tan fácil?”.
Además, las normas ayudan a que el grupo fluya: menos dudas, más lanzamientos y más risas. Y eso, en una experiencia vikinga, es casi obligatorio.
Aquí llega mi parte favorita: los primeros lanzamientos. Empezamos con un calentamiento guiado donde ajustamos técnica y puntería. En pocos minutos ya se nota la progresión: primero rozas la diana, luego se clava “de milagro” y, cuando te das cuenta, ya estás afinando para buscar el centro.
Si vienes con amigos, esto se convierte en piques sanísimos. Si vienes en pareja, hay un punto muy divertido de “a ver quién gana”. Si vienes en familia, es un plan diferente para desconectar y hacer algo juntos (y sí, la emoción de clavar un hacha es universal). Y si vienes con compañeros de trabajo… prepárate: aquí caen mitos, nacen leyendas y se descubre quién tiene puntería de élite.
Una experiencia vikinga para grupos no se queda solo en “tirar y ya”. Por eso metemos dinámicas que hacen que el grupo se mueva, se coordine y se motive. Yo lo organizo para que haya variedad:
En modo team building, estas dinámicas son oro: se refuerza la comunicación, se reparten roles de forma natural y se celebra el éxito del equipo. Y, lo mejor, sin discursos eternos: aquí se aprende haciendo y riendo.
Llega el momento estrella: el torneo. En este punto ya tienes confianza, ya te has picado un poco (con cariño) y ya estás pensando: “Yo puedo ganar esto”.
Montamos un formato que se adapta al tamaño del grupo: liguilla, eliminatorias o un mix para que todo el mundo tenga minutos de gloria. Y sí, aquí es donde aparecen los gritos de guerra improvisados, los aplausos cuando alguien clava un lanzamiento perfecto y las risas cuando el hacha decide que hoy no coopera (pasa… y también es parte del show).
Yo me encargo de que el torneo sea dinámico y divertido, con ritmo, puntuaciones claras y el punto justo de competitividad. Porque la idea no es solo “ganar”: es vivir una experiencia vikinga completa con tu gente.
Después del torneo llega algo que a los grupos les encanta: la entrega de honores. Y no, no hace falta ser campeón para llevarte reconocimiento. Me gusta repartir méritos con humor y estilo:
Si es una celebración (cumpleaños, despedida, aniversario), esta parte queda genial para cerrar el bloque competitivo y pasar al final de la jornada con un subidón.
Y entonces llega el cierre perfecto: un brindis. Aquí la hidromiel vuelve a ser protagonista. Es el momento de mirar alrededor y decir: “qué buen plan hemos elegido”.
Brindamos por el equipo, por la experiencia, por los piques sanos y por esa sensación de haber hecho algo diferente. Si te apetece, se remata con foto final de clan: el recuerdo ideal para grupos de amigos, parejas, familias o eventos corporativos.
Si vienes con tu empresa, lo tienes fácil: diseñamos eventos corporativos personalizados con objetivos claros (cohesión, comunicación, motivación) sin perder el enfoque de ocio. Yo lo veo así: un buen team building es el que el equipo disfruta de verdad… y del que sale hablando durante días.
Podemos ajustar tiempos, formato de torneo, dinámicas y “honores” para que encaje con vuestra cultura de empresa. Y por supuesto, el toque temático vikingo y la hidromiel hacen que el evento tenga personalidad propia.
No siempre el plan tiene que ser “venir al club”. Si estás organizando una feria, una fiesta privada, una celebración especial o un evento corporativo en otro lugar, también podemos montar la actividad con nuestras dianas portátiles.
Esto es ideal si quieres un punto de atracción potente en un evento grande o si prefieres que la experiencia vaya a tu espacio. Te lo resumo: llevamos el espíritu vikingo donde haga falta, con una dinámica organizada y pensada para que el flujo de gente sea cómodo y divertido.
Si te imaginas a tu grupo viviendo esta jornada —bienvenida, normas, dinámicas, torneo, honores y brindis con hidromiel—, entonces ya lo tienes: es vuestro plan.
Entra en theaxeclub.es y cuéntanos qué tipo de grupo sois (amigos, pareja, familia o empresa), cuántos venís y si queréis la experiencia en el club o con dianas portátiles. Yo me encargo de que salgáis con una historia épica que merezca ser contada.
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